
Se llama kotatsu y es la versión japonesa de la mesa camilla con brasero que tenían nuestras abuelas
Es una forma de calentarnos sin tener que calentar toda la habitación
La climatización es uno de los principales motivos de que suba la factura de la luz. Aún no nos hemos recuperado del golpe del aire acondicionado y llega el frío, lo que significa que se acerca el momento de encender la calefacción. Sin embargo, hay alternativas para protegernos del frío sin tener que calentar la casa entera y en Japón usan un truco que nuestras abuelas ya conocen muy bien.
Kotatsu. Así es como se llama este invento. Consiste en una mesa con una fuente de calor debajo y una manta gruesa que cubre los laterales. La idea es básicamente la misma que la de las mesas camillas que usaban nuestras abuelas, pero con la diferencia de que esta es una mesa baja y las personas se sientan en el suelo en lugar de en sillas. También existe otro tipo de kotatsu llamado horigotatsu que está colocado en una mesa encastrada en el suelo.
El funcionamiento es también el mismo: el calor queda atrapado bajo la manta y nos calienta las piernas. Este invento fue pensado para usar con la vestimenta tradicional japonesa, lo que conseguía que el calor entrara por las piernas y fuera subiendo bajo la ropa, calentando así todo el cuerpo.
Calentar a las personas en lugar de toda la habitación. Esa es precisamente la idea detrás de este tipo de soluciones. Tanto la mesa camilla como el kotatsu han evolucionado con el paso de los años y, mientras los modelos tradicionales usaban braseros con combustibles como el carbón vegetal, ahora lo común son los calefactores eléctricos. Estos también consumen electricidad, pero al concentrar más el calor no hace falta tanta potencia como la que necesitaríamos para calentar una habitación entera o toda la casa.
Eso no significa que un kotatsu pueda sustituir a la calefacción general. El resto de la habitación seguirá estando frío, pero si pasamos varias horas sentados en el mismo sitio, leyendo, trabajando o viendo una película, puede ser una alternativa interesante.
Cada vez hay menos. En 2015 contaban en Nippon que el punto álgido de los kotatsu fue hace 40 años, pero el volumen de producción se había reducido a menos del 10%. Cada vez hay más casas que optan por otros sistemas de calefacción como el suelo radiante o el aire acondicionado, aunque sean métodos que consumen más electricidad. Las ventas repuntaron un poco tras el terremoto de 2011 (el que provocó el accidente nuclear en Fukushima) porque la población empezó a ser más consciente de la necesidad de ahorrar energía.
Un punto de encuentro. Los kotatsu, como las mesas camilla, no sólo sirven para calentarnos, también son una forma de reunión muy similar a reunirnos en torno a una hoguera. En Japón han surgido iniciativas para poner en valor ese componente social como kotatsus al aire libre e incluso en atracciones turísticas, como el barco que desciende el río Yanagawa o un tren que va de Kamaishi a Sakari.
Imagen de portada | Annie Spratt en Unsplash
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