
Está siempre encendido y consume aunque no lo estemos usando.
Cuando pensamos en electrodomésticos que nos pueden hacer subir la factura de la luz suelen venirnos a la mente la nevera, el horno o la climatización, tanto el aire acondicionado como la calefacción en invierno. Sin embargo, hay otro aparato que no suele estar entre nuestras principales preocupaciones, pero su función es clave en el confort de nuestra casa, está siempre encendido y no consume poco precisamente.
Sospechoso número 1: el frigorífico. Según estimaciones de Endesa, el aparato que más consume en casa es el frigorífico (entre 650 y 700 kWh al año), seguido de la iluminación (400-500 kWh) y la lavadora (250-300kWh). Iberdrola también tiene su propio ranking que vuelve a estar liderado por el frigorífico (662 kWh) y lo mismo pasa con el análisis de Naturgy. Sin embargo, ninguno de ellos incluye otro aparato que la mayoría tenemos en casa y que consume aún más.
El gran olvidado. Que abramos un grifo y salga agua caliente no es magia, hay un aparato que se ocupa de ello detrás: el termo eléctrico. Que no pensemos en él cuando repasamos los grandes consumidores de electricidad tiene sentido porque no hacemos un uso tan evidente como con el frigorífico, el horno o la lavadora; aquí su presencia es menos obvia ya que no encendemos el aparato directamente ni apenas interactuamos con él.
Hay casas que usan otros sistemas como un calentador de gas o aerotermia, pero en la mayoría de hogares lo que tenemos instalado es un termo eléctrico. Según datos de IDAE, más de 6 millones de hogares españoles tienen un termo eléctrico, mientras que las calderas de gas sólo están en 186.000 hogares.
El coste de calentar el agua. No es fácil calcularlo ya ya que depende de factores como la capacidad, la temperatura a la que calienta y el uso diario. Endesa calcula que calentar un depósito de 80 litros requiere unos 3,375 kWh, tomando como referencia un termo de 1.500 W que necesita dos horas y cuarto para completar el calentamiento. En uno de 100 litros la cifra sube a 4,245 kWh.
Esto son valores de consumo para calentar el depósito poniendo varios termos de ejemplo, pero no son el gasto total del aparato. La propia Endesa admite que el consumo eléctrico puede oscilar entre 400 y 3.000 kWh por año.
Aunque no abras el grifo, sigue consumiendo. Los termos eléctricos están diseñados para mantener el calor del agua en su interior, pero con el paso del tiempo el calor se va perdiendo de forma progresiva. Es lo que se conoce como pérdidas en reposo y la cantidad depende de cómo sea el aislamiento, la temperatura del agua y las condiciones ambientales.
Cuando baja la temperatura, el aparato tiene que volver a recalentar el agua para que se mantenga a la temperatura que hayamos configurado. Así es como consigue que siempre haya agua caliente cuando abrimos el grifo, pero también conlleva un gasto energético en reposo. Según Guía Vatio, en un termo de 80 litros y con el agua a 65 grados, ese consumo está entre 1,2 y 1,35 kWh al día, unos 450 kWh al año, que equivale a aproximadamente 90 euros extra en la factura.
El consumo total. Teniendo todo esto en cuenta, queda claro que el gasto total de un termo eléctrico depende de muchos factores. Guía Vatio ha hecho estimaciones en función del número de personas que viven en casa y la capacidad del depósito. Para una persona que usa un termo de 50 litros, el consumo anual estaría en torno a los 875 kWh, que equivale a 175 euros en la factura; dos personas y 100 litros 1.495 kWh y 299 euros; tres personas y 80 litros, 2.040 kWh y 408 euros; cuatro personas y 100 litros, 2.625 kWh y 525 euros.
Desde Guía Vatio explican que las cifras pueden llegar a duplicarse en hogares en los que se use más agua caliente, por ejemplo si se dan duchas largas, y no hablemos de usar la bañera. Si quieres ahorrar en la factura de la luz, quizá te compense más acortar las duchas que poner menos veces el horno o la lavadora.
Imagen | Xataka con Magnific
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