
Varios sistemas operativos de smart TV siguieron enviando datos a los servidores incluso después de desactivar el rastreo.
Antes todo era mucho más sencillo. Encendías la tele, ponías un canal y te veías una serie o una peli, todo con sus correspondientes pausas para los anuncios. Con las plataformas de streaming y las smart tvs, nuestra forma de consumir contenido ha cambiado, y también lo ha hecho la forma en la que nos sirven la publicidad.
Qué es ACR. Son las siglas de Automatic Content Recognition: reconocimiento automático de contenido. Es la tecnología con la que tu smart TV identifica lo que estás viendo para después poder mostrarte anuncios personalizados, aunque también puede usarse para medir audiencias u otras funciones interactivas. Funciona capturando pequeñas muestras de audio o vídeo de lo que estamos viendo y después las compara con una base de datos de contenidos conocidos, como cuando identificamos una canción con Shazam.
Se puede desactivar (se supone). Si no quieres que tu tele sepa lo que estás viendo, la buena noticia es que en los ajustes puedes desactivar el seguimiento. Lo lógico es pensar que desactivándolo se acaba el rastreo, pero según una investigación de la Universidad Northeastern no podemos fiarnos del todo de ese botón.
12 televisores y casi 6.000 pruebas. Los investigadores han llamado a su trabajo Vigilando a los vigilantes y en él han analizado 12 televisores de diez fabricantes distintos con ocho sistemas operativos diferentes. Lo que hicieron fue desactivar el seguimiento ACR y monitorizar el tráfico de red mientras seguían reproduciendo contenidos tanto a través de la antena como de HDMI y apps de streaming. Los resultados revelan que muchos televisores siguieron comunicándose y enviando tráfico a servidores asociados al reconocimiento de contenidos.
Los resultados más sospechosos. En las pruebas, no todos los sistemas se comportaron igual. En el caso de Google TV en Sony, webOS en LG, Fire TV y VIDAA OS, el botón fue efectivo y cesó todo el tráfico. Sin embargo, en otras marcas no fue así:
- Samsung (Tizen OS): el tráfico hacia servidores relacionados con ACR se mantuvo en el 60% de las pruebas.
- Vizio OS: las comunicaciones con el servidor de reconocimiento de contenidos se mantuvieron en todas las pruebas. También se detectó tráfico incluso cuando no se estaba reproduciendo contenido.
- Roku OS: cuando se desactivaba el ACR el tráfico cesaba, menos dentro de The Roku Channel, que es su propia plataforma. En su defensa hay que decir que esta excepción aparece en sus condiciones de uso.
- VIDAA OS: aunque el botón funcionó, descubrieron un fallo de seguridad ya que el tráfico no viajaba cifrado, dejando al descubierto identificadores relacionados con el hardware, de audio y asociados a categorías sensibles como política o religión.
Sigue habiendo dudas. Aunque resulta muy sospechoso que el tráfico continúe fluyendo aún después de desactivar la función ACR, los investigadores reconocen que esto no demuestra por sí solo que esté identificando lo que vemos. Para poder confirmarlo, tendrían que poder conocer el contenido de ese tráfico y qué hace el fabricante con él, pero al estar cifrado no es posible.
La respuesta de Samsung. Hace apenas unos días, un experto en seguridad hizo ingeniería inversa a su tele Samsung y publicó sus hallazgos. El usuario describe un sistema de seguimiento que va mucho más allá del ACR, incluyendo grabación de sonidos, capturas de pantalla y hasta búsqueda de micrófonos en la red local. Algunas acusaciones tenían explicación, pero la polémica estaba servida y la propia Samsung salió a defenderse.
En un comunicado, la compañía afirmó que "Los televisores Smart TV de Samsung no tienen activado el ACR de forma predeterminada. Los usuarios deben dar su consentimiento para utilizar el servicio ACR y pueden retirarlo en cualquier momento" y recalcaban que "Cuando un cliente desactiva el ACR, no se recopila ni se transmite información sobre el visionado".
Teles tontas. Las interfaces de las smart TV son un campo de minas de anuncios y recomendaciones, por eso cada vez más usuarios están buscando formas de escapar de ellas. Hay proyectos que usan la IA y launchers cuya finalidad es limpiar la interfaz y dejar únicamente los accesos a las apps, sin tanto bloatware. A esta búsqueda de una experiencia más limpia se suma la preocupación sobre los datos que recopilan las plataformas sobre nuestro consumo. Al final, las teles tontas no estaban tan mal.
Imagen | Piotr Cichosz en Unsplash
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