Cuando compramos un producto es nuestro para siempre, o eso es lo que creemos. Siempre tendremos la parte física, el propio dispositivo con sus componentes y sus circuitos, pero hay ciertas funciones que dependen de que el fabricante siga ofreciendo soporte. Si el soporte se acaba, adiós a esas funciones. Es justo lo que ha pasado con los primeros termostatos Nest.
Qué ha pasado. En abril de este año Google anunció que dejaban de dar soporte para los termostatos Nest Learning de primera y segunda generación. La compañía recalcó que fueron lanzados en 2011 y 2012 respectivamente, por lo que habían dado soporte durante catorce años. El motivo que dieron fue que "se ha vuelto cada vez más difícil seguir actualizando estos productos debido a la antigüedad del hardware" y dieron una salida los dueños de uno de estos modelos: descuentos de hasta el 50% en la compra de un nuevo termostato más actualizado.
Qué significa esto. La decisión de Google no era simplemente dejar de lanzar actualizaciones, algo bastante lógico teniendo en cuenta la antigüedad de ambos modelos. Además de eso también anunciaron que se acababa el soporte en la nube y esto tiene consecuencias que afectan a las funciones de los dispositivos. Los termostatos siguen funcionando manualmente, pero ya no puede usarse el control remoto, la app, el asistente de voz ni configurar automatizaciones. En resumen, que un termostato inteligente se convierte en un termostato normal.
La comunidad al rescate. La buena noticia es que hay una solución, aunque no sea por parte de Google. Gracias a Make Use Of hemos conocido que desarrollador Cody Kociemba ha creado un proyecto experimental de código abierto para devolver las funciones 'smart' a estos modelos, en concreto el control remoto y la gestión desde el panel de control. Se llama No Longer Evil y la idea es que el dispositivo deje de depender de los servidores de Google y pueda seguir funcionando con una infraestructura alternativa, ya sean sus propios servidores o uno que se monten los usuarios.
Cuando la nube se apaga. El caso de los primeros Nest no es el único de este tipo. También sucedió con el hub de domótica Revolv, adquirido por Nest en 2014. En 2016, la compañía apagó los servidores y dejó inservibles tanto el dispositivo como su aplicación. También ha pasado con las pulseras de seguimiento del sueño Amazon Halo o algunos enchufes inteligentes de Belkin. Son casos que nos recuerdan que los dispositivos inteligentes puede que no sean inteligentes para siempre.
Imagen | Google
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