Parece una inofensiva lámpara con forma de seta. En realidad es un robot con IA lleno de sensores, micro y cámara

  • Mori es una especie de mascota digital que usa IA para interpretar el entorno

  • No habla ni responde preguntas. Simplemente está

Mori Lamp
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Amparo Babiloni

Editora Senior - Tech
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Parece un híbrido entre lámpara y altavoz inteligente, y lo es, hasta que levanta la cabeza y unos ojos animados empiezan a seguirte por la habitación. Se llama Mori y es un dispositivo con IA que quiere convertirse en una especie de mascota tecnológica que nos hace compañía y nos ayuda a conectar con la naturaleza. Sí, en serio. 

Lámpara parece, robot es. Mori es el primer producto de OKA (One Kind Artifact), una startup fundada a medio camino entre Cambridge y Shenzhen. Cuando está en reposo es como una lámpara en forma de seta de unos 30 centímetros de altura. La luz está en la parte superior, bajo una pantalla esmerilada de acabado mate, mientras que el cuerpo está recubierto de una tela suave, como la de muchos altavoces domésticos. La cosa cambia cuando se abre y muestra su "cara", con dos ojos animados y una nariz que alberga una cámara. 

Qué hace Mori.  Gracias a sus sensores y su cámara, detecta cuando entramos en la habitación, nos sigue con la mirada y es capaz de reconocer a distintas personas. También reacciona al entorno y es capaz de interpretar situaciones, por ejemplo "baila" si ponemos música, se queda en silencio si escucha una conversación telefónica o te llama la atención si ve que estás mucho tiempo mirando el móvil. Además, puede reproducir sonidos de la naturaleza y ofrece sesiones de respiración guiada. La propuesta es que su presencia ayude a relajarse y reduzca la sensación de soledad.

Atención y presencia. Según OKA, Mori ofrece presencia y acompañamiento en el hogar, pero sin exigir nuestra atención; no nos habla, no nos pide cosas. Simplemente está ahí. OKA lo llama "Attentive Intelligence" y usa modelos de IA locales para interpretar las imágenes y el sonido que captan sus sensores. 

Qué no puede hacer. Por su diseño recuerda a una especie de HomePod con luz, pero tiene poco que ver con un altavoz inteligente a los que estamos acostumbrados. Mori no puede controlar ningún dispositivo conectado que tengamos en casa, tampoco va a poner temporizadores ni responder nuestras preguntas. La idea detrás de Mori es que su presencia nos ayude a relajarnos y reduzca la sensación de soledad. Vaya, como una mascota.

Muchas preguntas. La primera es la privacidad. OKA asegura que todo se procesa en local y todo lo que se registra se elimina después. Los datos sensibles como los que utiliza para reconocer personas se guardan cifrados en el dispositivo. Está muy bien, pero sigue sigue estando la cuestión de la proporcionalidad. ¿De verdad hace falta meter un dispositivo lleno de micros, cámaras y sensores para que escuche y vea todo lo que hacemos, pero que a cambio no nos dé más que "compañía"? No sé, Rick. 

El precio es la otra gran pregunta, no porque no lo sepamos, más bien por lo contrario. Mori cuesta la friolera de 599 dólares, pero ojo porque ese precio es con descuento; sin oferta cuesta 749 dólares.  

Imágenes | OKA

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