La crisis de componentes provocada por el boom de la IA se ha ido extendiendo de forma imparable por toda la electrónica de consumo, pero había un producto que estaba resistiendo la subida de precios: el televisor. Eso se ha acabado. En algunos modelos, los semiconductores están a punto de costar más que el propio panel.
Qué está pasando. Lo cuentan en DigiTimes. Hasta hace poco, el componente más caro de un televisor era el panel, pero la crisis de componentes está reconfigurando el mercado. Según las previsiones de Omdia, por primera vez, el precio de la placa base superará el del panel en algunos modelos.
Golpe a las teles pequeñas. Donde más sube el precio de la placa con respecto al panel es en televisores de pantalla pequeña, concretamente en LCD pequeños, de 32 pulgadas HD y 40 o 43 pulgadas Full HD. Por ponerlo en cifras más concretas: en el segundo trimestre de 2025, la placa de procesamiento de audio y vídeo de un televisor HD de 32 pulgadas costaba un 10% del total. En el tercer trimestre de 2026, ese coste ha ascendido hasta suponer entre un 45 y un 50% del total.
Pero las teles grandes no se libran. Según DigiTimes, la placa base completa para un televisor LCD UHD de 55 pulgadas (incluyendo los módulos DRAM, NAND y WiFi) costaba 33,9 dólares en 2025 y ahora ha subido a 118,2 dólares. El precio medio de un panel de estas características es de 123 dólares, por lo que aún no se puede hablar de sorpasso, pero está muy cerca y viendo la escalada de precios en otros productos, es cuestión de tiempo que se produzca.
La subida de precios va más allá de los módulos de memoria. También está afectando a otros componentes como los circuitos integrados para controladores de la pantalla y la gestión de energía.
La gran excepción. Durante años, los televisores fueron la excepción al aumento de precios de la electrónica. Desde el año 2000 hasta 2022, el precio de los televisores se desplomó gracias a una combinación de factores: producción masiva, fábricas cada vez más grandes y eficientes, mejoras tecnológicas (como la posibilidad de fabricar más paneles a partir de una misma lámina de vidrio) y una competencia feroz entre fabricantes, especialmente con la entrada de empresas chinas.
Márgenes minúsculos. Todo esto generó una sobreoferta y mantuvo los precios a raya, pero a costa de reducir los márgenes de los fabricantes. Las subidas de los componentes deja a las empresas en una situación complicada porque no tienen margen para absorber esos costes, por lo que sólo quedan dos vías: subir precios o mantenerlos, pero recortando especificaciones. El impacto se notará más en los modelos de gama económica porque precisamente son los que tienen márgenes más ajustados.
Las previsiones apuntan a que los precios de la memoria van a seguir subiendo al menos hasta 2027, aunque hay quien augura que se extenderá hasta 2028 o incluso más allá.
Imagen | Xataka con Magnific
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